Cinexcusas - Reseñas, premieres y lo que se acumule!

martes, septiembre 11, 2007

Bourne vs Bond o la antítesis del héroe americano

El chico americano promedio, con una güereja ídem, convertido en asunto
de seguridad nacional. © Universal Pictures

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Aparentemente, la trilogía iniciada en 2002 basada en la novela de Robert Ludlum, llega a un buen final en pantalla, un lustro más tarde. Atando muchos cabos que eximen -casi- la necesidad de exponerse a las dos cintas que le preceden, Bourne: Ultimatum remata y no sólo se supera a sí misma, sino a las versiones más recientes de agentes secretos asalariados.
Dirigida nuevamente por Paul Greengrass, un experto en temas bélicos, de guerrillas y en convertir en dramones las historias de personajes equis (recuérdese el estrés recreado en pantalla logrado en United 93), la tercera cinta torna aún más vertiginosa, palpitante. Al grado que,
me atrevo a decirlo literal: la historia de Jason Bourne, con menos presupuesto y más historia, creo que le ha arrebatado al James Bond de Ian Fleming, un lugar privilegiado.
Aquí mis 10 razones:

1. Jason Bourne (Matt Damon) es, por la naturaleza de "El Programa", un chico aún más malo. Entrenado para matar, aprende a contenerse y recurre a la estocada final sí y solo si es necesario. Además, se rebela a sus jefes. Los reta y encara.

2. Jason Bourne es muchísimo menos hi-tech que Bond, pero igualmente eficiente. Con un celular prepagado es capaz de poner en jaque a todo el sistema GPS de la CIA durante una memorable corretiza en una estación de tren... precisamente en Waterloo, Inglaterra.

3. Se acabó el agente gigoló, seductor, mátalas callando... Bourne ha tenido un sólo amor (Marie Kreutz, interpretada por Franka Potente, vista en The Bourne Supremacy) capaz de llevar en su recuerdo (dentro de las vaguedades del mismo, pues cabe recordar que no tiene memoria) y en los recuentos de sus venganzas. Bourne es un tipo promedio, sin poses de cualquier índole.

4. También sabe matar, pero a puñetazo limpio. No armas. 100% asalto físico (como Los Ángeles de Charlie, pues!)

5. Cero autos de lujo a su servicio (y de paso mayordomos ñoños-freaks). Lo mismo puede atracar y desplazarse con gran habilidad en una motoneta, que un Mini Cooper o mejor aún, una patrulla neoyorkina. Domina correr en reversa como pocos y tanto su cuello como integridad no tienen empacho en volar de un piso a otro con el acelerador de fondo. ¡Maestro!

6. ¡Es americano! (bueno, norteamericano). Cero arrogancia británica ni espacio para las modas. No es un chico trendy vestido para matar ni mucho menos, socializar.

7. Siente, ama: se duele. Si se preguntan por qué en Casino Royale (Campbell, 06) el actor Daniel Craig debió soportar tormento chino justo en la entrepierna, fue precisamente un intento por hacer más humano al personaje. Bourne ya lo era. Le había comido el mandado. El hecho de saber que no es quien dicen que es, lo atormenta. Si la trilogía despeja dudas sobre su origen ¿vendrá acaso la precuela?

8. Su mera existencia es un asunto de seguridad nacional (gringa). Jason Bourne se eleva al mismísimo rango de Osama Bin Laden o del Chapo Guzmán (si lo tropicalizamos). Con todo y que la CIA puede predecir su ubicación en cualquier punto del planeta, es inteligentemente escurridizo. Se da el lujo de aparecer a cuadro en circuitos cerrados de TV y desaparecer en nanosegundos.

9. No usa caretas. Jason Bourne es en realidad un tal David Webb que, en el mejor estilo del Capitán América se inscribe en un programa que pretende generar super agentes secretos, capaces de salvar a su pueblo de la escoria multiversal (oh sí!). Nada de nicknames ni códigos alfanuméricos para identificarlo.

10.
Bourne es capaz de regresar a sus orígenes y meter en singular cintura a sus perseguidores, de uno en uno. Y ya con eso, pudo darle la vuelta a la moneda a cualquier historia de agentes secretos. Es entonces, la antítesis del héroe americano enfundado en asalariado de la CIA. Este señor sí amerita un "¡eres mi antihéroe, papá!"

viernes, mayo 04, 2007

Oscura torna la red; rubia es la discordia

Cuando más mejor iba la relación entre Mary Jane y el "Tigre", llega esta güerita
para meterle giribilla al asunto... © Columbia Pictures

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Spider-Man 3, la cinta con la que arrancan los esperados blockbusters de verano, ya está aquí. Disfrutarla con mis amigos en el primer minuto del 4 de mayo, día de su estreno mundial, en pantalla IMAX, no tuvo precio. Y, al igual que en los dos episodios anteriores, la emoción por ver los desfiguros que Sam Raimi haría de la historia, nos mantuvieron despiertos por más de dos horas y media apoltronados en el cine.
Como cada una de las cintas donde los efectos especiales se convierten en un protagonista más, cabe destacar que la pausa de tres años entre el segundo (2004) y tercer episodio logran madurar no sólo a los derroches tecnológicos (con un presupuesto superior al cuarto del billón de dólares no era para esperar menos), sino también a los actores y, por qué no, al director.
Apartando entonces mi lado puritano, el mismo que me hizo relinchar por los desvaríos de la trama, con respecto al cómic original, a estas alturas de la vida ya me valían fregaderas como que un tal Flint Marko (Thomas Haden Church) era en realidad el asesino del tío Ben... y que a la postre se convertiría en El Areneno. O mejor aún, la inclusión vaya-usted-a-saber-por-qué, de la peliteñida Bryce Dallas Howard en el rol de la súper ñoña Gwen Stacy, el único, verdadero y fallido amor de Peter Parker (cuando desde el inicio nos "hicieron" creer que nel, la chica next door fue Mary Jane Watson). Nótese el peso específico de las mujeres en la vida del fotoperiodista/superhéroe. ¿Acaso no hay un momento en la vida del hombre donde todo, absolutamente todo, se reduce a mujeres?
Si en la primera parte MJ no muere a manos de El Duende Verde (el único personaje constante, aunque sea en la memoria, durante las tres películas) en pleno puente de Brooklyn, como a Gwen le ocurrió, ¿qué se puede esperar de esta mescolanza de personajes/subtramas y largos etcéteras? Un alto grado de sorpresas. Y sí, muertes inesperadas.
En la segunda entrega a Parker le llovieron catorrazos y zapes de quien menos se lo esperaba y la vida parecía no componérsele, con la llegada de este ser simbiótico denominado Venom (ojo, muy al estilo del Terminator Schwarzeneggueriano) salido, literalmente, de la nada, imagine qué pasa a la hora de sacar su lado oscuro, el tan mentado plot point que venimos escuchando desde los primeros trailers de la cinta.
¡Agárrense viuditas! Puesto que Parker, en su alter ego de las mallas rojas-próximas a oscurecerse, se convierte en toda una celebridad cuya fama rebasa la marquesina donde Mary Jane empezaba a brillar en Broadway (¡tómela! a la peliroja también le toca morder el polvo, gacho) y para acabarla de amolar, deberá sacarse al mismísimo demonio de las entrañas. Rencor, venganza, humillación al enemigo. ¿Así o más tormento?
Peleas en el aire mejor logradas, más vertiginosas y completamente neoyorkinas; una dupla de súper villanos de quienes se agradece la caracterización (la mole de arena y granito capaz de cobrar vida, en mancuerna con la viscosa gelatina negra que es Venom, no tienen nombre), una embarradita de dilemas éticos en torno a la amistad, el amor de pareja, a la familia, el éxito a través de la popularidad, la necesidad de perdonar para salvar y ser salvado. La cinta con la que hasta ahora se conforma la trilogía de Spider-Man deber verse, sí, como el gran espectáculo que hace justicia a los fanáticos del arácnido, y que por muchos años esperamos verlo en pantalla.
Pero en el fondo (o más bien, cada vez más por encimita), sí también como una reflexión al fin de al cabo humana, gran diferenciador de las historietas de Marvel con respecto a cualquier otra en el mercado, en estos temas y que a cualquiera, humano mordido por arañas o picado por mosquitos, nos atañen. Ésta seguirá siendo la gran virtud de los personajes Marvelitas. Y mientras la estrella no encuentre su ocaso, ni los actores envejezcan como para no reconocerlos, seguro habrán más episodios cinematográficos en el futuro. Y muero de ganas por saber qué destrampe de guión fabricarán para la cuarta cinta.

sábado, abril 07, 2007

Cañitas. Del metro Popotla al Óscar

Cuando los mostros revelan su cara, en pantalla, se pierde la magia detrás del terror en la literatura. © High Level Films
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Confieso haber llegado a una función de Cañitas. Presencia (¿alguien sabe el origen del título combinado?) sin haber sido antes "cliente" del fenómeno. Jamás toqué el libro de Carlos Trejo, toda la historia me llegó por gente que había ojeado sus páginas y que, a la postre, había tornado de escépticos a fervientes creyentes (y hasta especialistas) de la maldición maldita que rondaba en la vieja casona allá por el metro Popotla. A sabiendas que el género de terror no es precisamente el mejor consolidado en nuestro país, el morbo por ver y juzgar qué hay detrás de la cinta, me orilló al cine. A unas semanas de haber visto Kilómetro 31 (Castañeda, 07), una cinta de, sin duda, mejor manufactura. Bla.
No hay más vuelta de hoja. Si el cine nacional no avanza no es culpa de los actores que se desgañitan frente a la cámara. Mucho menos del director (Julio César Estrada, de quien, casualmente, no se trata de una ópera prima; tal vez si de una póstuma). Tampoco del equipo de producción y de F/X, que hacen su luchita por traducir los fantasmas que el guionista se puñeteó en la cabeza y que puestos en máscaras de látex o caras empanizadas de extras, son francamente risibles. Con todo el esfuerzo y la lana que implica levantar un proyecto en México, ¿por qué carambas apostarle a una película cuya premisa, en la historia, es un reverendo chiste? Cañitas llega con el background de ser un best seller de librerías como VIPS (versión "actualizada" incluida). Así que franquiciarlo a una comedia cinematográfico, seguramente, para quienes desembolsaron, fue como quitarles un pelo.
En la casona, habita una inverosímil muy joven familia conformada por el propio Trejo (encarnado en Armando Hernández, lejos de sus roles habituales de pandrosito; no me lo creí), su esposa Sofía (Mariana Ávila, acartonada cual muñequita de papel que se siente) y su maligna hermana Norma (Francesca Guillén, un poco más rescatable, ojipintada para que parezca dark). Es esta última quien, en su obsesión por comunicarse con el novio muerto (mientras en tierra le da vuelo a la hilacha hasta con el jefe del hermano), desata la hecatombe tras maljugar a la Ouija. Acto seguido: la "magia" de la producción. Añádase a la familia un par de morros, el obeso y el mudito, que apenas puja como gato y nadie le presta atención ("así nació", así ha de morir en el olvido el pobre).
Tras este plot point, lo que ansiaba ver era la tragedia posterior, traducida en la digna carnicería que la cinta/historia prometía ser. Pero si murieron dos, fue demasiado (¿no se supone que es la cinta donde se mueren todos al final, salvo el que la cuenta?). Vidrios que estallan sin razón, temblores cataclísmicos que ocurren sólo en la localidad en cuestión, trenes fantasma en las vías, presencias piteras de seudo monstruos protegidos por las sombras, encapotados en látex de mercado de Sonora. Vaivenes de la familia para comprender el fenómeno e intentar resolverlo con la misma "magia" que desató a los chocarreros. ¿Los productores pensaron huir por una puerta fácil pensando acaso en prolongar el churro a una secuela?
Por si alguien no se había enterado, hace un par de años, cuando los medios fueron convocados por Carlos Trejo para anunciar el rodaje de la cinta que ya se encuentra en pantallas, uno de los "muertos" en la historia se apareció ahí, de repente. Levantado de la tumba. Y llegó para despotricar que nel, que el "cazafantasmas" mexicano era un fraude, un impostor, que ni él estaba muerto pero que sí lo habían amenazado de ultimar. Y que Cañitas era, por mucho, el negocio de su vida. Así como llegó al set, lo sacaron en patas... Y la película entró ídem a la cartelera. Ojalá programaran aún aquellos programas que llevaron por nombre Y usted ?¿qué opina? donde Nino Canún confrontaba al público de la XEW con escépticos y creyentes del fenómeno. Ese escenario haría mejor justicia para linchar a-quien-resultara-responsable (una fórmula reciclada la realiza, de pronto, Alfredo Adame en su programa mañanero... con bastantes mediocres resultados).
A inicios de año, Carlos Trejo dijo que la cinta quedaría lista para este mes y la vería para analizar si estaba de acuerdo en los "límites" que decidió imponer. En una entrevista con La Crónica de Hoy (23 de enero de 2007) se atrevió a aventurar lo siguiente: "Ojalá [Cañitas] pueda competir en los Oscares, y se dé un marco importantísimo para que pueda hacer producción en el ámbito mundial". Por mi parte, ya hasta perdí las ganas de pedir prestado el libro.
Veremos hasta dónde llega su historia aspiracional que no deja de ser tercermundista.

jueves, noviembre 16, 2006

La Reforma de mi vida

Desde hace casi dos años que quedé oficialmente desempleado, mi única y siguiente gran meta profesional era enrolarme en el peródico que pregona ser el "Corazón de México". Proveniente de un consorcio de medios regiomontano, el Reforma fue mi más grande aspiración y era como el paso natural en mi "carrera" después de haberle jugado al periodiquito y de reportero más orientado al cine y los espectáculos, cosa que en mi anterior chamba en el Tec les ardió por completo hasta que terminaron sacándome del equipo.
En 2005 una y otra vez pisé sus terrenos en la Santa Cruz Atoyac de este medio, sin éxito alguno. Uno, dos, tres exámenes de ortografía, conocimientos generals y demás, presenté como si estuviera en la feria. Quienes me conocen, supieron que mejor me dediqué a emprender por cuenta propia y desde hace poco más de un año como socio de Casa Naranja al lado de quien fuera un acérrimo colaborador del extintísimo Jaque del Tec. Quién lo iba a decir! Pero para como están las cosas en este país, no hay de otra sino buscar la manera de
salir adelante.
Cuando ya había perdido la esperanza y mi currículum navegaba de mala gana pidiendo chamba a terceros, el horóscopo que publica el suplemento Top Magazzine me marcó la ruta a seguir, hace cosa de cuatro meses. Lo que ya era totalmente improbable, resultó como en el noviazgo perfecto: una vacante para el área de Gente! en el punto-com. Feliz de la vida como me encontraba estampando y vendiendo playeras, de pronto me entró el miedo y el nervio a encerrarme en otra chamba de tiempo completo, con horarios (y vestimenta) formales, que darían el color a mi trayectoria profesional. Eso inició en agosto y se acabó la semana pasada.
La película que ya me sabía: las odiosas y dueñas-de-la-situación-y-del-changarro mujeres de Recursos Humanos como el primer filtro. Baterías de exámenes: los mismos que ya había presentado una y otra vez. Entrevista con otra mujer de las que captan "talentos". Entrevista con el coordinador del área donde trabajaría. Entrevista con la coordinadora de Gente! Entrevista con un máster de Recursos Humanos. Entrevista con el director de todo internet. Lo subrayo: era el romance perfecto. Todo fluía. Serios los cuestionamientos del tipo "Casa Naranja? Qué haces ahí?" "¿Así que eres todo un empresario, ah?", como inspirando mala leche con tal de agarrar mis chivas y llegarle. Pero no fue así. Por espacio de casi tres meses, me salí con la mía y logré, después de mucho chillar, enrolarme en el mejor periódico de este país como Coeditor Asociado Internet Gente! ¡Hágame usted el favor!

Así lucío mi foto por espacio de un mes en el pizarrón de ¡Bienvenidos! (no por mucho, jaja!)
© Cinexcusas Press Photo

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Para hacerla más emocionante y evidenciar la carencia de fuentes de empleo de este país, un día antes de ingresar a la plantilla laboral, la premier: vas a estar a prueba por tres meses y además, en competencia con otra persona para ver quién de los dos cubre mejor el perfil y se queda con la plaza. ¡Todo un reality show! Mi mayor temor era haber perdido callo para la redacción, más tratándose de tiempo real. Este blogcito y la mínima carrera que había hecho en el extinto Libertas, me defendieron. Aún cuando a los dos los boté vilmente durante muuucho tiempo. ¿A qué me mostraba más intolerante? A la frustración.
Así, con las ventas viento en popa en Casa Naranja, me enrolé, a sabiendas que en tres meses podría ganar o perder todo. Y si pensaban que haría el negocio personal a un lado, señores, estaban que se revolcaban de equivocados. Con un horario de la fruta, un día de descanso a la semana (miércoles) y toda una temporada de conciertos y eventos nocturnos, que prolongaban mi estadía en la redacción hasta altas horas de la madrugada, aguanté vara. Ni siquiera para competir con alguien más. La prueba de resistencia fue conmigo mismo. ¡Caray, que orgullo! No sólo me aprendí las herramientas para publicación en internet, sino que recobré el gusto por la redacción y tuve la oportunidad de preparar los contenidos que a mi como lector de ese medio, siempre me habría gustado ver (como el test de la filmografía sobre el 9/11).
Fueron los dos meses y medio más intensos de mi vida, confieso haberme sentido pleno y echando además adelante la venta y diseño de playeras. Claro, del lado personal, como desde hace casi dos años, ya perdí contacto humano y si algo extrañaba y era precisamente lo que pedía a gritos, era trabajar con GEN-TE. Pero oh sorpresa. En un medio tan absorbente, donde la noticia se genera a cada segundo, fue toparme con que cada quien se encontraba inmerso en su chamba, unos pegados con otros, sin puertas ni paredes. Los jefes de la edición impresa, por un lado en una parte superior. Los reporteros, de aquí para allá. Los editores, histéricos gritoneándose con los diseñadores (Canseco, al día de hoy sigo admirando cómo es que superviviste tanto tiempo en el Tec)... Y yo ahí, queriendo hacer contacto humano, tratando de proponer mejoras a la página, al equipo, a los productos especiales. Y en eso se quedó.
Una de las primeras cosas que estoy seguro aborreció quien dijo llamarse mi "jefe" fue que, en vez de competir lo que se dice competir, con la otra persona por esa vacante, resultó que se convirtió en mi mejor aliada y compañera de trabajo durante el tiempo que la cosa duró. Tan ardido estaba el "jefe" que hasta se encargó de meter chismesito caliente sobre mi manera de llevarme con Elia, una pasante de LCC pero de la UIC. Nada que ver. Por el contrario, los dos con cara de what, no sabíamos a quién nos odiaba más. La comunicación de esta persona siempre fue nula y además, parecía que nos despreciaba. Pero no sabíamos si siquiera, era parejo o equitativo en eso. ¿Quién abusando de su cargo y nivel se encarga de meter ruido dentro del equipo?
Santiago: estás a años luz de siquiera aspirar a llamarte coordinador.

Elia jamás fue mi "rival". Por el contrario, se convirtió en mi único contacto humano durante los tres meses del reality. Lágrimas, risas, su cumpleaños... de todo pasamos. Gracias amiga!
© Cinexcusas Press Photo
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La fregadera se convirtió, entonces sí, en verdadera competencia. Pero con el inepto del coordinador. Me entero que el equipo viene parchado, pues de pronto todos los de esa sección, se salieron o los fueron. Para tapar el agujero, jalaron a este señor de otro suplemento y conformaron el equipo reclutando gente. Su brazo derecho: un niño modosito que jugaba a ser medio ingenuo y a la vez medio propositivo y sumiso con tal de estar apadrinado y ganarse el lugar. El brazo izquierdo, la mente creadora, súper explotada y súper negreado. Héctor, un gran cuate que después de mucho luchar, finalmente ya le dieron un mejor lugar. Es el claro ejemplo de cómo las empresas abusan de las personas cuando las catalogan como "practicantes".
Sin comunicación al interior, sin capacitación integral, sin juntas de equipo semanales para evitar canibalizar las propuestas; con un gran celo de que la gente nos conociera. Sin liderazgo. Sin un carajo mentor a quién seguir pero por sus buenas acciones, no por sus órdenes. A eso me enfrenté. Y en un trabajo por el que chillé a gritos conseguirlo, terminé frustrándome con los estúpidos filtros de un jefe a quien considera como máximo a Pedro Almodóvar pero es incapaz de darle un buen nivel de destacados a las notas del mexicano Guillermo del Toro. Un remedo de coordinador cuyo miedo de dejarme publicar las nalgas de Tara Reid (más bien, miedo a perder su chamba) a las once de la noche, se evidenció cuando el print arriesgó a meter la misma foto en la edición del día siguiente, con la consecuente per-ma-nen-cia del mismo hecho. Un fulano que no aceptó la crítica, que las fotos con encuadres diferentes las considera "bizarras" y que censuró una numeralia de los escándalos de Paulina Rubio cuando ¡sorpresa! los del impreso se agarraron las bolas y lo publicaron un día después.
Fin de la historia. El tercer capítulo era claro: en el equipo no iba a haber un editor pasivo metiendo las fotitas dinamiquitas que pregonaba la también estúpida de mi ex jefa en el Tec. Era mejor dar por terminado el reality a tener alguien que, tarde o temprano, le iba a quitar el puesto. Carajo, ni siquiera el puesto per sé. Era la convicción de hacer las cosas un poquito mejor, de jalar más gente con títulos más atractivos, con sondeos de opinión más concienzudos. Con productos especiales que exaltaran los valores del espectáculo mexicano, por encima de los extranjeros. Y pues así acabó la prueba.
Para ensalzar más la fregadera, alguien por favor que me explique cómo es que una empresa gasta lana en procesos de selección, en exámenes, en pruebas médicas, en seguro social, en pagar por dos la nómina cada quincena. Y al final del día, en pagar dos finiquitos, pues ni Elia ni yo, nos quedamos con la plaza. Conclusión? No hubo jamás una vacante. El jefe prefirió ascender (por tercera vez en el año, ¿es ello razonable?) a su mana derecha y consecuentemente, a Héctor. ¿Para qué nos tuvieron entonces ahí? Con todo el estrés y terror sicológico?
Mayor sorpresa: la jefa del jefe, no tenía ni putarraca idea de cómo estaban las cosas. ¡Hello! ¡Apestan! Una prueba más del desconocimiento de la situación interna en los equipos de trabajo. Gran lección la que me llevo! Y si alguien creía, afuera de esa redacción, que las dos áreas (impresa y por internet) estaban muy bien integradas, señores, están viendo la película equivocada. Por gente como con la que me tocó lidiar, los equipos de trabajo jalan cada quien por su lado, se forman grupitos de poder al interior, los chismes corren como la cafeína y lo que es peor: el ambiente de trabajo se vuelve tenso. Trabajar así todos los días, excepto Navidad. Está del tubo. Y aunque ya estaba comprometido y me creía el rollo de "estamos contribuyendo a que la gente mejor informada tome mejores decisiones" les digo: váyanse al carajo.
Lo que necesita este país es gente con conciencia de que su trabajo vale más que un triste sueldo conformista cada 15 días. Más sus vacaciones y su pavo a fin de año. El día que nos la creamos y con esa actitud cada quien trabaje y genere pequeños, luego grandes cambios en su entorno, ese día saldremos de la mentalidad perdedora a la que empresas como CICSA nos tienen acostumbrados.
Señores, mi finiquito se va directo a invertir en el negocio de Casa Naranja. Sólo eso les agradezco. Aunque claro, aprovecharon el puente del 20 de noviembre para que pueda ir hasta el 21 a cobrarlo al banco.

¿Estás pagando "uso de suelo" en Reforma.com? La próxima vez que veas una errata en Gente! puedes escupírsela a Santiago Mobarak (izq.) Efectivamente, se ve que está hasta su madre de trabajo. © Cinexcusas Press Photo
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¿Saben qué es lo que más aprecio haber recobrado al terminar este reality? Mi libertad. De hacer lo que me pega la gana, de decir y publicar lo que pienso y lo que creo. De, como dice mi ex suegro, estar en un país capitalista y poder ejercer el comercio electrónico sin que nadie me diga que no. Ni modo, se me derrumbó el ideal de la gente que yo esperaba encontrar en Reforma, de los mentores que allí pude haber encontrado para aprender de ellos. Hace falta una muy buena escuela donde te enseñen a ser patrón. Mientras tanto, yo seguiré en el autoaprendizaje pero feliz de poder ser mi propio jefe.
Queridos lectores, estoy de vuelta. Y lo que es mejor: he podido ir al cine de nuevo.

domingo, junio 04, 2006

X3 vs la Saga de Fénix oscura

En el cómic, Jean Grey se convierte en Fénix tras salvar a sus colegas de una tormenta solar. © Marvel Entertainment Group Inc.
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Era evidente que Jean Grey no había muerto. No así en el cómic, menos en X2, secuela de la brillante adaptación fílmica que tanto habíamos demandado los fans. Tuvimos que esperar cuatro años para saber qué ofrecería X3 The last stand, que por el título, pareciera la "despedida" de los mutantes en pantalla grande. Fuera del relevo del director (Bryan Singer, quien en breve estrenará el "regreso" de Superman, en la compañía de cómics de enfrente, por Brett Ratner), había muy poco anunciado y, a mi manera de ver, el trailer era confuso. En el fondo, como diría mi mainta, aquí también hay una historia de amor. Y por amor también se mata ¡chin! ¡Uno menos!
En ese cada vez más lejano 1991, cuando la extinta Novedades Editores publicaba cómics de Marvel, tuve a bien adquirir la Saga de Fénix oscura. En la serie tramada por Chris Claremont, esa Jean Grey, alias Chica Marvel o Fénix, gran telépata "de potencial desconocido", deja ver su lado oscuro. El malo, pues. El que la obliga a consumir galaxias enteras para saciar (a la vez que demuestra) su sed de poder. El mismito por el que, ni modo, deberá rendir cuentas y morir.
Hoy, en esta libertad y hasta maniqueísmo al que tanto personaje de Marvel se ha sometido para salir en pantalla, en una cinta sí taquillera, pero que gracias a los adelantos tecnológicos actuales pueda hacerle por fin justicia, no es nara raro que los X-Men se sometan a tremendas alteraciones desapegadas de su historia y orígen
es. Y no es que me empeñe en aguar la fiesta, ¡por el contrario! Ya había leído que esta tercera parte mantenía al espectador apañado del asiento. ¡Funciona! Pero quienes leimos de embarrada el cómic, podrán coincidir conmigo.
Así pues, veremos cómo el Dr. Hack McCoy (a.k.a La Bestia), tiene una chamba en el gobierno estadunidense, el cual ha desarrollado una "vacuna" para sanar a todos los mutantes que así lo deseen (ellos, al igual que los afganos después del 9/11, seguirán siendo enemigos públicos) y ¡quienes menos se lo esperen! Pues como si fuera espuma de aerosol en pleno 15 de septiembre se ha repartido como elemento de control. ¡Snif! La primera baja a causa de esta nueva arma sí que duele...
Pero a sabiendas de la reencarnación de Jean Grey, Charles Xavier y Magneto, del mismo modo que hace (supuestamente) dos décadas, la buscarán hasta su changarro para, como candidato en época de comicios, pedir que se les una a su causa. ¡Tómala! Esa pelea psíquica entre el aguerrido profe y la mutante "nivel 5" más poderosa que se haya visto (créanme, hasta el amo del magnetismo se queda corto a su lado) no sólo es sorprendente, sino que rompe la espina vertebral de la escuela. Vean cómo la dibujó John Byrne. Imagínenla si es que no han pagado su boleto (¡móndrigos!)
En el cine, esta pelea tiene otra resolución. X3 es una total tragedia para la historia escrita en papel. © Marvel Entertainment Group Inc.
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A esta trágica confrontación (hasta aquí van tres "decesos" considerables) ha de seguirle una más grande y es donde la cinta se pone aún más buena. Pero antes, en los cada vez más desmembrados pupilos de Westchester, dos personajes deberán retomar el liderazgo en vez de clausurar la escuela, meterle galleta a los entrenamientos en el cuarto del peligro (versión 3D) y hasta habrá tiempo para una semi-pedaleada en bicicleta ajena, para ponerle un poco de limoncito a la llaga. El joven reparto visto en la secuela ahora da un peso más específico a los "nuevos" mutantes como Bobby Drake (Shawn Ashmore), la intangible Kitty Pride (Ellen Page) y Peter Rasputin (Daniel Cudmore) como el fornido capaz de tornar su piel en acero orgánico. Del lado de los malos, Pyro (Aaron Stanford), el amo del fuego y un risible-cascote-incluido Caín Marko (Vinnie Jones) como el iracundo Juggernaut, otro de los imparables villanos que en las historietas, ni el mismo Thor pudo detener.
Y así hasta que Magneto se erige como líder de la hermandad mutante para librar la más grande de las peleas, escoltado por Fénix versión oscura, en un supuesto San Francisco que, para variar, resulta ser Canadá.
En su reciente visita a México, Hugh Jackman anunció que produciría, para el año entrante, una película basada exclusivamente en Wolverine, mutante que le ha dado fama como actor y hay que decirlo, tuvo a (muy) bien repre$entar. ¿Será ésta la cuarta película de los Hombres X? Por ahora se dice que no. Pero con tantos decesos, pérdidas de poderes, alteraciones y también tantas claves (quienes no han ido a ver X3 hagan caso cuando se les dice que al final de todos los créditos hay material inédito que debe verse) no hay nada seguro.
El final de la Saga de Fénix oscura es uno de los más emotivos que tuve oportunidad de leer en cómics. Enmedio, el dilema de una Jean enamorada de Scott Summers y que nunca dejó de ser acosada por Logan. El poder para salvar al universo o disponer de él a plenitud (toda una "diosa", bien reconoce Magneto). Por amor y a pesar de él, también se mata.
Grábense esta imagen para cuando tengan oportunidad de ver la adaptación fílmica. Luego me dicen en qué se pareció (o no) una con el otro.
© Marvel Entertainment Group Inc.

sábado, mayo 20, 2006

María Magdalena, uncoded


¿Hay o no una tensión sexual entre estos dos monigotes? © Columbia Pictures
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Les guste o no, hayan leído, chismeado o enterádose apenas por la vecina (o su hijo) de qué carambas se trataba, todo mundo está abarrotando este fin de semana las salas donde se exhibe El Código Da Vinci.
De nada sirve que aún los gringos más conservadores hayan pedido rezar un rosario antes de ir a verla o que tanto prelados mexicanos como organizaciones que pecan en su manera de "salvaguardar" los valores, califiquen a la cinta como aburrida. ¡Qué diablos! ¡Es sólo una película! Es la película de moda.
En ese gran empuje mercadológico previo, a mis manos llegó un ladrillo pirata de menos de 100 pesos de Dan Brown, seguramente Made in Tepito. Chutarme las primeras de sus más de 800 páginas fue verdaderamente tedioso. Sin embargo, como a muchos, poco a poco las volteretas de la historia, lo rápido que ocurre y las corretizas en las que se topan los personajes, lo hizo menos pesado. Sin duda, el acto mágico de tomar un libro ocurre en nuestra capacidad de imaginar los escenarios que nos plantea así como delinear a cada personaje. Este best seller, así, casi tal cual, era, de entrada, un guión perfecto para el tipo de películas de Hollywood y que pésele a quien le pese, hasta abrió el Festival de Cannes de este año. ¡Es lo que hay!
Para no aguar la fiesta y reservar la emoción de quienes aún esperan ir a verla estos días, Ron Howard (Apollo 13, A beautiful mind) no pudo haber tenido mejor casting. Del lado americano, a uno de sus máximos representantes en todo el globo: Tom Hanks como el profesor Robert Langdon. Del lado parisino, nada más simbólico que Jean Reno como el capitán Fache y Audrey "Amelie" Tautou en el rol de Princess Sophie.
Enclavados en las galerías del Museo del Louvre (en el libro, Brown hace saber al lector que ni siquiera conoce París, que él es una piola ubicando cada centímetro cuadrado del recinto) a partir del asesinato del curardor local (tío de Sophie), la historia por todos sabidas cae en la posibilidad mítico-histórica de tambalear la fe cristiana, en tanto que Jesús pudo haber tenido una hija con María Magdalena y, luego entonces, el mito-chantaje-llámelo-como-quiera en el que nos hemos envuelto. ¡Una mujer es entonces el centro de la controversia!
Polémica por tratar este asunto y ubicar al Opus Dei como una organización extremista adinerada-acaudalada, la novela tenía que ser adaptada cinematográficamente, casi de manera natural, pues insisto que el texto asemeja mucho un guión, concentrado ahora en dos horas y media de cine. Y para lo cuadrados que resultan algunos diálogos (dice el profe Gerardo Salcedo, subdirector de programación de la Cineteca Nacional, que los personajes parecen "bibliotecas ambulantes") sólo había que hermosear un poco la trama con los paisajes naturales, un reparto representativo, flashbacks mejor estructurados y claro, un presupuesto exorbitante para el calibre de blockbuster que iba a darle la vuelta al mundo, como si el libro no lo hubiera hecho ya.
Debo reconocer que la película me pareció funcionar, aún cuando tanta voltereta escrita me fastidió. ¡Y es que de eso se trata! Engaño o no, verdad o netas a medias, polémica o complaciente, la conclusión con la que pude abandonar la sala giró en torno a mi propia fe y eventuales creencias, sea más por herencia que propia convicción. Más cuando justo estoy conciente que uno es responsable de su propio destino y toda fuerza extraterrestial, si es que la hay, hasta se ríe de nuestras desgracias en vez de echar la manita.
¿Qué tan fuerte anda su fe en estos días, querido lector?

viernes, mayo 12, 2006

Plancha Mandoki camino a AMLO

¡No se quede sin el suyo! 49 pesitos en cualquier changarro de periódicos. © Astillero Films S.A. de C.V.
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Damita, caballero, en esta ocasión el cineasta Luis Mandoki le trae a la venta un video documental con la vida y obra del Señor López Obrador, popularmente conocido como Pg. Conozca la vida, obra y todos esos horripilantes crímenes de los que ha sido acusado nuestro ex jefe de gobierno capitalino y próximo prócer a ocupar la oficina de los Pinos...

A unos días del exterminio del foxiato e inmersos en una programación televisiva/guerra mediática (sin contar el cochinero que han hecho de esta ciudad con tanta propaganda) donde los presidenciables se avientan de todo, menos sus propuestas para sacar adelante el país, encuéntrese ya en circulación una serie documental de tres volúmenes dirigida ni más ni menos que por Luis Mandoki (el mismo de la multipremiada Voces Inocentes) cuyo título es ¿Quién es el Sr. López?
¡Que agarren confesados a los autores del complot contra López Obrador! Pues a partir de esta entrega recopilación-crónico-periodística, el primer round de 50 minutos expone ni más ni menos a todos los nombres y apellidos (incluido el “innombrable”) de los creadores intelectuales del “ridículo” complot en contra del ahora indestructible e imparable candidato a la silla máxima.
El primer volumen inicia pronto y no pretende armar un perfil del político tabasqueño (sin embargo aparecen pequeñas narraciones de sus difuntos padres y de su maestro más influyente en la secundaria): se va de lleno sobre el Sanjuangate, evidencia los dotes skerlockholmescos del ex jefe de gobierno para salir adelante en la farsa y, como si fuera pelea de campeonato, continúa un segundo round con el mismísimo Carlos Ahumada, luego de llevarse entre las patas a personajazos como Carlos Ponce y el “profe” Bejarano, ambos expuestos en los videoescándalos. Mandoki omite hablar de la carrera política de Andrés Manuel (no es un perfil, insisto) y apenas expone fotografías de cuando éste era el incipiente chamaco político que organizaba éxodos de Villahermosa a la hoy ciudad “de la esperanza” para denunciar fraudes. Pero nada más.
En la premiere de esta serie ocurrida a finales de abril, muy a la vieja usanza, los revoltosos que se quedaron afuera de la sala con la cortina metálica impidiéndoles el paso, se tuvieron que conformar con un DVD de a grapa para evitar algún incidente. Adentro, el propio López Obrador acompañado por Mandoki, vieron el resultado de la segunda entrega de este documental, pensado por el cineasta como un continuum que desembocara en las elecciones de julio próximo.
El resultado del segundo episodio, pareciera planchar aún más la alfombra roja con la que AMLO llegaría a Los Pinos, como al día de hoy, todas las encuestas parecen señalar (hay que reconocerlo: a menos que le ocurriera como a Colosio, nadie lo puede parar). Son verdaderos documentos donde el apodado PG es el más chido de los políticos, el más austero, leal, profesional, luchador y honesto.

En voz de sus ex secretarios (Raquel Sosa, Alejandro Encinas, hoy jefe de gobierno relevo), escritores (José María Pérez Gay) y hasta académicos (Lorenzo Meyer), estos videos legitiman el bienestar que sus políticas han producido y dejan ver que, al igual que en el 2000 con el provocado voto “del miedo” orquestado por el PRI en torno a una eventual desestabilización del país en caso de que ganara la oposición, seis años después los denunciantes son los mismos que ostentan el poder, pero del partido de enfrente. Y por si hubiera duda hasta algunos empresarios declaran a cuadro que con López Obrador, pensando primero en los pobres, ahora sí vamos para adelante.
Nuestra política ficción comprueba dar para el cinema verité en el ejercicio de Luis Mandoki. Sin ser una joya del video expóngase a ella con cautela y, en la víspera de las elecciones, procure reafirmar sus convicciones políticas por quien realice las maromas más acrobáticas.

sábado, abril 22, 2006

¡Tsa huevo!

Así, viéndolos en vivo, ya están más huevones. ¿A poco no? © Cinexcusas Press Photo
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Mi primer contacto con los personajes de Huevocartoon.com fue a propósito de las risotadas que un par de ex compañeros de trabajo soltaban cuando, sin mucho que hacer en la oficina, se la pasaban descargando esas animaciones en Flash con las que se dieron a conocer.
Comunidad del Huevo S.A. de C.V., la empresa echada a andar por los hermanos Rodolfo y Gabriel Riva Palacio, orgullosos ex alumnos del Tec (lástima, del Campus Estado de México), pronto dio de qué hablar en aquel lejano 2002, donde el cortometraje animado "qué linda hueva" fue fugazmente pirateado y
esparcido por toda la red, empujando a los espectadores a conocer a esos simpáticos huevos, cocidos en alcohol hasta más no poder, aprovechando el albur que nos caracteriza.
Relata Juan Manuel Aurrecoechea en El episodio perdido. Historia del cine mexicano de animación, que las pérdidas mensuales de la empresa gracias a la piratería de sus contenidos, ascendío a 240 mil pesos al mes. Pues ni contra ese mal de la sociedad moderna, los personajes de Huevocartoon padecieron frio alguno y pronto sus yemas y claras se incrustaron en sendas promociones de Sabritas, Telcel y Scribe. Era de esperarse, la serie de peluchitos conmemorativos y demás chucherías propias del merchandising. Los hermanos Riva Palacio la han hecho en grande y el fenómeno es tal, que había de darse el brinco a la pantalla grande (ni siquiera la chica, aunque sí se llegaron a hacer algunos planes), anunciado con bombo y platillo desde el año pasado.
Así, con una de las apuestas más grandes de la historia, ayer se estrenó en nuestro país Una película de huevos, con nada más ni nada menos que 430 copias en circulación (200 de las cuales las echaron el pasado miércoles-del-naco-feliz). El furor por Huevocartoon seguramente hará pedazos cualquier pronóstico del box office en este fin de semana. No sólo por la alta exposición que la cinta tendrá, sino porque a diferencia de los esfuerzos recientes más cercanos por reactivar el cada vez más escaso-arriesgado-improductivo cine de animación made in Mexico (léanse Magos y Gigantes e Imaginum, de Anima Estudios), muchos de nosotros hemos sido, directa o indirectamente, "tocados" por la hueva de los huevos.
Espérese una cinta para toda la familia, pues el negocio debe abarcar al mayor público posible. Expóngase al albur que caracteriza a los personajes dentro del nacimiento de Toto, un huevo aspiracionalmente urgido a convertirse en pollo, raptado insensiblemente para encajuelarlo en un estuche de supermercado y buscado incansablemente por su gallina madre (ups! ¿así o más Nemo?). Nótese la combinación de drama y terror que representa para los huevos morir licuados en el desayuno de los chamacos, fritos en aceite hirviendo en una sartén o hasta tragado vivos en el estómago de los humanos.
La historia que bien pudo haberse llamado Huevos en fuga se conduce sencilla, parece compararse un poco con secuencias vertiginosas ya probadas de las majors (los huevos y un pedazo de tocino sorteando las llantas de los carros muy a la Toy Story), de pronto hasta descansa y ofrece un poco de aire (la aventura donde intervienen Tlacua y Che en las coladeras) y reanuda con algunos momentos musicales videoclipescos, eso sí, combinando sagazmente los huevo-trazos 2D con escenarios y ambientes mejor logrados, a partir de un tercer un eje de movimiento/espacio más.
Redondea la cinta el doblaje a cargo de Bruno Bichir, Angélica Vale y Carlos Espejel, además de la lograda supervisión musical a cargo de Lynn Fainchtein, donde se brinca del Son de la Negra hasta un fragmento del Speed of Sound, de Coldplay. Y para finalizar... ¡exacto! ¡Los bloopers! Vale la pena soplarse toooodos los créditos con el obligado extra, de repasar los orígenes de los chistes basados en huevos.
¿Será éste el respiro que necesita el género mexicano de animación? En lo que revisamos las arcas, disfrútese acompañado. Dos huevos son mejor que uno, es ley.

domingo, abril 16, 2006

Como tu hermano mayor

Nada más frustrante que la barrera de "sólo amigos". © Just Friends Productions Inc.
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Después de mucho repatear en la cabeza algunas ideas de valor en torno a Sólo amigos (Just Friends), cinta que se estrenó en estos días santos, creo que por fin encontré el valor muy pero muy en el fondo de la trama.
He de confesar que, de inicio, no esperaba absolutamente nada. Llegué muy bien acompañado a la función, con una bola de prejuicios en torno a lo que temía ver. La tarugada de película convirtió el momento (o el "horror") en un ejercicio de introspección de lo más placentero. Mi nueva alegría de escribir y de compartir las reseñas en este espacio, ocurrieron casualmente (¿o causalmente? aún no lo descubro) a partir de haber ido a esta premiere con una ex-ex-ex-conocida de mis tiempos en secundaria (¡hace exactamente la mitad de mi vida!).
A diferencia de Aída, mi compañera de esa noche, me la pasé refunfuñando y ocasionalmente soltando una risita con ciertos momentos chistositos auto proyectantes de esa churrera ficción. (Nota del editor: ¡gracias por haber hecho significativa la tarde y por retornar a mi vida!)

Haciendo a un lado el momento de los violines, que levante la mano quien no se ha quedado en esa móndriga barrera que supera el término "mejor amigo" por "novio". Para recordar lo frustrante que es y peor aún, en esa etapa adolescente de la vida donde las mujeres dejan de ser francos extraterrestres y hasta se les toma cariñito, he aquí una cinta churr
era, dirigida por Roger "Cruel Intentions" Krumble.
En pleno guateque de graduación de su high school, Chris Brander (Ryan Reynolds, ex pupilo de Blade en la trilogía Trinity), un regordete chamaco enfundado en traje con sobrepeso de 40 kilos, está decidido a confesarle su amor a la no-mala-asediada-por-todos Jamie Palamino (Amy Smart, recordable por The Butterfly Effect), quien para colmo, ha sido no sólo su confidente, sino mejor amiga de toda la vida. ¡Tómela! No sólo es inconcebiblemente bateado, sino expuesto de manera humillante ante casi todo el colegio por sus "insulsas" intenciones. Repito: ¿a quién no le ha pasado?
La vida y el tiempo se convierten en los mejores vengadores, así que una década más tarde, cuando Chris no sólo ha bajado de talla sino que se ha convertido en todo un galán prominente de la industria discográfica, una piedra en su camino (una seudo cantautora a su cargo) lo llevará de regreso a New Jersey para, adivine usted qué... reencontrarse con su viejo e idílico amor. ¿Parece gratuito el reencuentro? ¡Aquí las artimañas del director para llenar dos horas de película!
Llega a mi mente aquella viva imagen de uno de mis mejores excompañeros de trabajo (siento por usar la experiencia, mi querido Chava Mann), hombros caídos por su más reciente bateo, donde aclaraba que lo habían catalogado no sólo como "mejor amigo", sino como "hermano mayor". ¡Strike! Vaya, la frustración y coraje que se siente cuando ese alguien especial, esa chica next-door decide bloquear sus sentimientos (sea en defensa propia, porque de plano sus ojos ya son cubiertos por alguien más o simplemente por miedo a perder la amistad) y continuar sin mayor compromiso, a muchos nos ha llevado a la desolación.
Y en Sólo amigos hay buena parte de ello, pero claro está, para aderezarla y hacerla más chistosita no podía faltar un obligado clip musical (menos mal que lo dejaron al final) que más bien parece versión masculina del memorable solo de Bridget Jones (Maguire, 01), una trepidante secuencia donde se llevan entre las patas al protagonista en casa de y frente a su platónico (muy en el estilo de lo visto en Meet the Parents, Roach, 00), todo envuelto en la magia propia de la cercanía con la Navidad (la nieve y las temperaturas de menos 50 grados Celsius son reales, pero no en NJ, sino en Saskatchewan).
Se me ocurre en este momento que para hacer un argumento más perverso, para la próxima alguien podría ofrecer el otro punto de vista: el del maldito (a) que juega con los sentimientos del otro y se la pasa toreando gente, lo mismo dándoles entrada que bateando cualquier intento de relación. ¿Funcionaría?
Bla, no me hagan mucho caso. Mi mente está ocupada por ahora tratando de encontrar la explicación científico-positiva que orilla a los reencuentros. Y de paso en saber si el tiempo es un paliativo para los errores del pasado. Diviértanse más que yo si deciden ver la cinta.

jueves, abril 13, 2006

Cinexcusas vs Cinexcusas ©

No quito el dedo del renglón. Los colados sí. © Cinexcusas Press Photo.
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Estimados lectores, comunidad cinéfila que ronda por este espacio.
Antes que nada, ofrezco una disculpa por mi abrupta salida. De este blog no esperen jamás un sitio sobre chismes de la farándula ni mucho menos sobre la vida del autor. Para ello hay miles más lo mismo exitosos que banales. Sé que no están para saberlo, probablemente ni debería hacerlo público, pero hace aproximadamente dos meses encaré el dilema de continuar publicando en este mini sitio que no tiene fines de lucro y por el contrario, trata de enriquecer los contenidos que sobre cine circulan en la red. Paralelo a mi nuevo trabajo (gracias, el desempleo en este país va de mal en peor) que ha requerido de emprender e invertir todas las ganas del mundo para salir adelante en Casa Naranja, empresa de la cual soy un orgullo socio, poco tiempo he tenido para continuar contribuyendo en contenidos. Mis charolas de prensa siguen activas, pero cada vez con menos tiempo para seguir ejerciendo. A pesar de los pesares, mi hoja dentro del interuniversitario Libertas, sigue constante, cada vez con más lágrimas y sudor para sacarla adelante. Hace un par de meses fui invitado, muy políticamente por Luis Tovar, a declinar el nombre de este blog, Cinexcusas, debido a que él había sido el creador original del nombre, del concepto, para una columna de cine, en conocido rotativo nacional. Argumentando que por escribir en ese diario, cuyos contenidos, todos, están amparados por Copyright y que su Cinexcusas había nacido hace ya seis años (siendo que este blog nació, como un proyecto académico, en octubre de 2004), no había manera de "compartir" el nombre, aún cuando éste, tuviera salida virtual. Si ya antes había generado tal desilusión en torno a los medios de comunicación y en cinexcusas.blogspot.com había encontrado la manera de hacerme valer, mediante mi propio espacio, esos correos vinieron a darle al traste con esta publicación. ¿Estaba por encarar, nuevamente, a un monstruo de disparadas dimensiones como para salir derrotado? Durante mucho tiempo le di vueltas al asunto, respondí, dejé pasar, decliné, continué. Al día de hoy, quien genere una búsqueda de este nombre en cualquier motor (Google, Yahoo!, el que gusten), los resultados arrojarán, contra todo pronóstico y pésele a quien le pese, este espacio.
La confianza de las distribuidoras con quienes tengo relación no ha cedido, todo lo contrario. Agradezco sus correos preguntando "¿qué pasa?". Hasta ahora contesto. Eso fue lo que sucedió a finales de enero de 2006 y hoy lo expongo aquí, por fin.
Y respondo hoy, a horas de una fecha importante para mi, de celebración, de gusto por la vida, de reconocer que no hay barreras ni limitantes para salir adelante. Respondo para decir que aquí sigo, que nada ha pasado y que aguantaré hasta el último momento. Quienes me conocen saben que declino en las peleas, más no en las batallas y menos cuando de ideas se trata. Recupero mi gusto y pasión por escribir. Se encuentra fortalecida al igual que muchos, muchísimos aspectos de mi vida.
Agradezco su confianza y reitero mi compromiso de continuar publicando. Hasta que el copyright me lo permita. ¡Y qué diablos! Como si no hubiera manera de seguir haciéndolo.
Salu2, felices vacaciones.